Entre los dos hay un muro que nos separa. Él no me entiende, yo no le entiendo... Ninguno da su brazo a torcer. Puede que sea la hora de terminar algo que a lo mejor no tuvo ni que empezar. Al menos es lo que dicen esos obstáculos -como la distancia- que se interponen entre nosotros.
¿Acabará con esta duda la incomprensión que vamos alimentando cada día?
No quiero saberlo...


No hay comentarios:
Publicar un comentario